Aquí estoy del otro lado del mundo, en otra ciudad, en otro momento, plasmando de nuevo en mi diario las palabras que brotan de mi ser, quizás estas palabras en algún punto parezcan inconexas pero la verdad es que no lo son, yo mismo tengo que leer entre líneas para poder ver la realidad de lo que escribo, en un momento dado cierro mis ojos y escucho la música que nace en mi mente mientras sigo adelante con la escritura… ¿Qué puedo hacer si así soy yo?
Deslizándome por las calles de esta ciudad como si no fuera más que una mera sombra de lo que fui alguna vez, he visto un sinfín de seres humanos y (digamos) no tan humanos, he visto seres que en la época actual llamarían monstruos aunque a mí me cuesta entender quien es el monstruo y quien el humano, pero bueno, eso no es más que la percepción de mi vieja mente cansada. Lo que nunca pensé en encontrarme caminado por las calles estropeadas y malolientes de esto que llaman ciudad fue a un viejo conocido, a un ser que algún día llame mi amigo.
Me encontraba así pues caminando y pensando en la búsqueda que me afana, iba yo por un lugar muy movido de la ciudad sin darme cuenta que poco a poco mis pasos me alejaban de la gente y el bullicio que en esas horas se apoderaba de todos los rincones de la infesta metrópolis, yo en cambio ahondaba cada vez más en mis pensamientos y los remolinos de estos creaban olas en mi mente, tan grandes olas que sacudían involuntariamente y de modo espasmódico mis manos , así me encontraba ni más ni menos que sumido en la eterna historia de mi vida desde que me encuentro en este “Cuando”, cuando sin más vi una silueta a lo lejos de lo que a mí mente le pareció un enorme lobo, pensé que mis ojos me engañaban a la luz de la luna y entorne los ojos para darme cuenta de que no era más que un hombre, si le podemos llamar así, lo que se acercaba a mí , pensé que era la luz de la luna llena que jugaba con mis sentidos y seguí mi camino sin más.
Al pasar junto al hombre lo detalle aunque de modo involuntario, era alto para la media de esta ciudad, un poco desgarbado en su andar, vestido de forma bastante sencilla y un poco sucio lo que asumí era por la tierra arcillosa de la montaña, caminaba descalzo por la grama y parecía contemplar el horizonte sin reparar en mi presencia mientras se apoyaba en su vara, pero cuando observe su rostro mi corazón se agolpo de pronto en mi garganta y la respiración se me hizo difícil, el volvió sus ojos blancos y ciegos hacia mí y entendí que no miraba el horizonte ya que la vista le había sido negada , su rostro rememoro mil imágenes en mi mente, imágenes que hicieron que sintiera cierta calidez, cierta seguridad, pero que a la vez me hicieron dudar, hace cuantos siglos yo no veía aquellas facciones , hace cuantas lunas yo hable por última vez con ese que llamaba mi amigo … ¿es que los de su raza son eternos? Hasta donde yo sabía no lo eran pero uno nunca sabe los dones que los espíritus le otorgan a estos seres.
Me acerque a él con paso cauteloso pensando todavía que mi mente me jugaba una mala pasada y abrí mis verdaderos ojos los que ven con el alma y fue así que supe lo que era, era un cambia forma tal como me lo suponía, un Hombre-lobo como lo llamaría la gente de este tiempo, al fin pensé pues que mi mente no me engañaba y debía de ser mi viejo amigo, intente decir su nombre en voz alta pero de mis labios solo salió un susurro mientras pronunciaba “Cantos-de-otoño“ el que fue el nombre de mi tan gran amigo, para mi sorpresa el convirtió su expresión meditabunda transformándola en una leve sonrisa mientras negaba con la cabeza , me dijo que ese no era su nombre sino el nombre de alguien que perteneció a su linaje hace muchísimos años y me pregunto cómo tenía yo conocimiento de aquel nombre, me decidí y le conté parte de mi historia, me arme de valor y le pregunte su nombre, el me dijo que era “Aquel-que-habla-con-verdad” y así comenzamos a platicar, sin darnos cuenta estuvimos hablando largo rato, yo asombrado que alguien de su raza no me hubiera atacado de una vez al oler lo que soy en realidad y el asombrado de que alguien de mi genero fuera tan abierto al momento de hablar. Así pues pasamos la noche hablando, riendo, llorando y aceptando mil y un cosas cada uno a su manera, la diosa luna se oculto y el día comenzó a repuntar con un radiante sol y nos dimos cuenta de que nuestra primera conversación ya tocaba su fin.
Sin que ninguno de los dos supiera por que nos despedimos en silencio sin mediar palabra alguna pues la verdad no hacía falta, cada quien tomo su rumbo pues somos entes diferentes, el internándose de nuevo en su montaña con sus espíritus y yo caminando de nuevo hacia la ciudad inmisericorde en la cual actualmente me encontraba. El a reunirse con los suyos, su manada y yo caminando solo de nuevo por este mundo que comienzo a comprender… pero a la final quizás estoy un poco menos solo pues hoy camino y sigo hacia adelante en mi búsqueda pero sé que en algún lugar de este mundo tengo un amigo con el cual puedo hablar cuando sienta que mas solo me encuentro, y para esto solo basto una noche de platicas, solo una noche para reencontrar ese sentimiento perdido en mis adentros, ese sentimiento que llaman amistad.
Aquí sigo, en mi búsqueda y esperando como siempre, sé que voy por el camino correcto pero el problema más grande que tengo sigue siendo que aun no sé realmente qué es lo que busco… mientras tanto para ti amigo mío le pido a tu Madre, a Selene que siempre te ilumine y que vuelva a unir nuestros caminos… algo que se que ocurrirá muy pronto.
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